Dejando aparte el uso brusco de las IAs para conseguir resultados inmediatos y de demasiada buena factura, aunque de dudoso valor, los estudiantes tienen ante sí dos opciones: una primera de trampeo organizado, al margen de los sistemas educativos, que se constituye en un sistema optimizado para que grupos de alumnos flirteen con el sistema; y otra opción de integración de las IAs en su trabajo diario, que necesita el soporte, autorización y supervisión de sus profesores y tutores educativos.

MAFIA: El enfoque tramposo, pero bien organizado

Los estudiantes que abrazan esta opción suelen preferir las herramientas gratuitas para lograr sus fines, pero los tiempos han cambiado: una única suscripción a chatGPT+ (poco más de 20€) puede ser compartida entre un numeroso grupo de alumnos (cada uno paga su parte por Bizum), y a esto se pueden añadir enmascaradores IA (de parecido precio), gestores IA de presentaciones, etc. Todo por un coste mensual de alrededor de 3-5€ por persona.

Pero, además, lo anterior se combina con estrategias bien definidas de uso comunal:

  • Inicios de sesión y contraseñas compartidas (tal vez con un gestor gratuito o, simplemente, a pelo: pues el riesgo de apropiación indebida por terceros no entra en consideración),
  • Una pléyade de GPTs personalizados (identificador/nombre + tema/asignatura) que se utilizan para generar contenidos. La personalización gratuita (en chatGPT+) determina el tono y estilo de los resultados, además de su grado de corrección, pues usualmente los alumnos alimentan los GPTs personalizados con instrucciones para generar respuestas propias de un adolescente, matizadas con algunas imprecisiones: vamos, de un 6 a un 7,5 sobre 10. La personalización de los GPTs se realiza en lenguaje natural y con la aportación de documentos específicos de cada alumno que sirven para instruir al modelo sobre el estilo de redacción de cada uno.
  • Para el tratamiento de datos, cabe utilizar un plugin/extensión de Google Sheets (como GPT for Sheets o cualquiera de esta selección de 60 extensiones). Igualmente podría haber sido utilizado un plugin similar gratuito para el tratamiento de textos, pero sin la calidad ni los resultados aquilatados de los GPTs personalizados.
  • Después, cada resultado se pasa por un parafraseador, como BypassGPT, que humaniza el texto, trocándolo indetectable por los chequeadores de rastros de IA en textos (así al menos lo afirma el producto).
  • Finalmente, se utilizan productos como Decktopus o SlidesPilot u opciones gratuitas como Google Slides ayudada por IA (en fase de despliegue) o, de nuevo, un plugin.

El proceso funciona como una seda y sus resultados son inatacablemente asumibles; e incluso las alucinaciones se integran bien en ese 25% de empeoramiento buscado de lo generado, para así aumentar el grado de indetectabilidad de lo presentado.

SIMBIOSIS: El enfoque constructivo y enriquecedor

Claro que, ¿por qué no insertar todas estas herramientas en un proceso formativo que extraiga y explote los mejores aspectos de la fusión entre estudiante y AI y que, en lugar de entrampar los exámenes, se centre en lo que Larrosa postula como “enseñar a aprender”? En este caso el proceso es consentido y apoyado por la institución educativa y por sus formadores, y se desarrolla, paso o herramienta más o menos, de la siguiente forma (obviando muchas de las herramientas que tendrían sentido aquí, que ciertamente son muchas):

  • Preparación del proyecto mediante el uso de herramientas como Scite, que permiten acopiar material suficiente para gestionar el trabajo, recogiendo artículos científicos, estableciendo correlaciones, etc. El proceso de uso de estas herramientas -así como de las que se citan en los siguientes puntos- debe ser convenientemente informado y analizado a posteriori.
  • Informe sobre la preparación, configuración, afinamiento de un GPT personalizado específico para el proyecto en que están insertos los alumnos. Este informe tendrá que tener en cuenta la naturaleza del proyecto, su documentación, su ámbito, sus lindes y las zonas grises del mismo. Su maquetación, desarrollo y presentación enmarcará al proyecto en su inicio (por la dirección y posible sesgo que supone para el mismo) y en su final (por su integración en el resultado del mismo). Se documentará el proceso de creación de una herramienta GPT orientada-al-proyecto que se utilizará como adlátere del alumno o grupo de estudiantes. El uso de GPTs de ChatGPT+ se justifica por la licencia de uso educativo que acordaría la institución educativa con OpenAI (lo que, claro está, podría ser trasladado a otras opciones comerciales u Open, pero que ahora mismo no están disponibles con el nivel de rápida personalización que ofrecen los GPTs de OpenAI).
  • […] lo mismo respecto del tratamiento de otros formatos no textuales de datos: hojas de cálculo, presentaciones, etc. […]
  • Utilización de herramientas de gestión de proyectos con soporte de inteligencias artificiales generativas, como Notion o, mejor, Monic, que convierte los materiales del proyecto en sesiones de estudio de 25 minutos con resúmenes, fichas y exámenes y cuestionarios.
  • Utilización de herramientas de coaching y soporte para la gestión del proyecto y su presentación final, como Pi, en su modo “Academic Tutor” o “Research Assistant”; y la preparación de las preguntas se llevaría a cabo con la faceta de “Practice a Big Conversation”.

De esta forma simple (pues he intentado ser extremadamente breve) se podría empezar a pensar que hemos iniciado el camino educativo caminando de otra forma, tal vez con un paso distinto, lento y rápido… pero en la misma dirección.