En su divertido libro “Anatomía para Adultos”, Gonzalo Vivas nos cuenta que si las personas tuviéramos rabo, los autobuses podrían conducir más rápido (porque nos agarraríamos mejor en las curvas) y que si sólo tuviéramos un ojo no habría guerras (porque no podríamos apuntar). Pero ¿podemos imaginarnos las posibilidades cotidianas de un mundo infusionado por las IAs? Las carreras de coches (y de cualesquiera otros vehículos), por ejemplo, serán mucho más emocionantes y trepidantes, porque en lugar de limitar el peligro se exacerbará, ya que conducirán sólo las IAs y no podrán darse víctimas humanas. Veremos adelantamientos imposibles y choques impresionantes, destrozos descomunales y coches que se inmolarán para ayudar a ganar a los campeones de su equipo. El negocio del juego también quedará muy afectado por las plataformas de clientes alentadas por IAGs, que competirán, en un juego constante de gato-y-ratón, por la preponderancia en las ganancias por apuestas.

El cambio, con todo, vendrá de la mano de los asistentes personales IA que, desde nuestro móvil y extensibles a los dispositivos domóticos (Google Home, Alexa, etc.) operarán como nuestros subrogados o gemelos digitales con algunos superpoderes (de velocidad lectora, de acceso a grandes volúmenes de información, de capacidad computacional, etc.). Con estos asistentes personales IA (que en adelante denominaremos PAIAs: Personal Artificial Intelligence Agents) podremos operar como usuarios anónimos (en cuyo caso limitaremos grandemente sus posibilidades) o como si fueran amigos del alma, relatándoles nuestros gustos y querencias y permitiendo su acceso a -casi- toda nuestra información personal, alumbrando así una ultra-personalización que contará con nuestro completo análisis de ADN y sus direcciones y sesgos, con la información que directamente demos (nuestros gustos o querencias o deseos), con los datos de nuestro contexto (lo que publicamos, lo que nos dicen, lo que hacemos) y con las evaluaciones 360 de los demás. Y todo esto nos llevará a que…

  • Las aguas de colonia y los perfumes serán personalizados (en razón de nuestros gustos y nuestra etapa vital), diseñados por nuestros PAIAs en cooperación con fabricas remotas que aunarán los pedidos y optimizarán la producción individual.
  • Nuestros wearables (como pulseras, relojes, anillos, medallones o sensores incorporados a nuestra ropa), gobernados por AIAs, se comunicarán no sólo con apps, sino también con otros wearables y, además, podrán mostrar su estado visiblemente o mediante conexiones inalámbricas. De esta forma, por ejemplo, nuestro desempeño gimnástico, intelectual o sexual podrá ser compartido, instantánea o coyunturalmente, con otras AIAs o ser visibilizado por colores (en discotecas o en reuniones de trabajo).
  • Las noticias y artículos y novedades que nos interesen, y con el sesgo que nos apetezca (provenientes de diarios de cierta tendencia política o de autores determinados) serán recopiladas por nuestro AIA y compuestas en un periódico personalizado. Se acabo leer el mismo periódico que los demás.
  • Nuestro PAIA, lanzando sus propios sub-agentes autónomos, obtendrá información agregada sobre las compras que nos puedan interesar, obteniendo los mejores precios y condiciones en razón de nuestras preferencias y condiciones financieras. Esto incluye, entre otros, la comunicación con gestores de inversiones, compañías de seguros y presupuestos de reformas residenciales. Naturalmente las empresas de todos los sectores tendrán a punto (más les vale) sus propios agentes IA de empresa (BAIAs: Business Artificial Intelligence Agents), que podrán lidiar con eficacia comercial con nuestros propios asistentes personales. Se avecina una gran actividad entre bambalinas basada en la confianza que depositemos en nuestros propios AIAs y en la transparencia (privada) de sus actividades y gestiones.
  • Los PAIAs negociarán -en nuestro nombre y sujetas a supervisión y a nuestra aprobación final- con los AIAs de empleado (EAIAs: Employee Artificial Intelligence Agents) [al menos uno por cada empresa en la que trabajemos] vacaciones, ausencias, bajas e incluso cambios retributivos.
  • Los para-trabajos (es decir, los conformados por tareas accesorias a la actividad principal, pero necesarias para completarlas) serán realizados por una mezcla de IAs especializadas y supervisión humana coyuntural, lo que modificará -con una importancia difícil de valorar- el mercado de trabajo. Los PAIAs se encargarán de busca y encajar estos trabajos en nuestras agendas personal y laboral/profesional.
  • El autoconsumo informativo (legal, médico, nutricional, educativo, etc.) crecerá enormemente y ganará en calidad, eficacia y seguridad gracias a los trabajos de adecuación permanente de cada PAIA, que moderará los recursos, calibrará su aplicación y recomendará opciones… que también nos ayudará a encontrar (como buscar un abogado o un médico).
  • Los canales conversacionales (esencialmente chats multimedia, lo que incluye a Whatsapp y similares, redes sociales y apps de mensajería colaborativa) serán atendidos por bots controlados por el PAIA de cada un@, pudiendo elegir el nivel de participación en cada uno: canales automatizados con avisos de intervención, canales semi-automatizados, canales de gestión exclusiva manual.
  • La atención telefónica de servicio, que ya está siendo ofrecida por IAGs en Contact Centers, tendrá que reciclarse mediante BAIAs (lo que significa que la oralidad tenderá a desaparecer) para operar a la velocidad de la luz con nuestros PAIAs, asegurando la supervisión por ambas partes de sus comunicaciones (y esta supervisión, por otro lado, frenará la generación de lenguajes máquina-a-máquina liberados de la tiranía del lenguaje natural, pero incomprensibles para el ser humano).
  • La comunicación con las AAPP (y especialmente con Hacienda) se realizará, de forma discrecional, a través de cada PAIA, permitiendo la interacción instantánea (y simultánea) con otros BAIAs (respecto, por ejemplo, de las cuentas bancarias o registros de la propiedad).

Y así podría seguir ad infinitum, con más o menos acierto. Y eso que no he mencionado la competición entre PAIAs provenientes de diferentes gigantes tecnológicos (Google, Microsoft, Apple, etc.) y de otros nuevos postores en el mercado IAG (OpenAI, Anthropic, Inflection, etc.): ¡A ver si se va a dar cierta interoperabilidad o nos van a forzar a elegir de forma temprana para atraparnos por su extraordinaria funcionalidad agregada más tarde! Mucho que ver, mucho que esperar, poco que temer.

P.S.: Lo único que parece claro es que las empresas y entidades de todo tipo tienen que empezar a pensar en sus BAIAs (de cara a las comunicaciones con clientes) y en sus EAIAs para su funcionamiento interno (onboarding, formación continua, supervisión, gestión de compras, etc.). Y quizás los BAIAs sean lo más barato y eficaz, pues pueden potenciarse ahora mismo, en el mercado actual, existan o no los PAIAs.